sábado, octubre 11, 2008
Escrito para mis amigos burgueses
La calma otoñal, el frío, una copa de champaña, pensamientos de traición y convicciones añejas, añejadas, un frío intenso cala la carne. Peinados en las peluquerías, y mientras los especuladores, los especuladores.
Traducciones y esfuerzos, probablemente vanos por entender y dar a entender idiomas y lenguas muertas.
Palabras que se van repitiendo, en esa noche otoñal, del lago, del libro verde de los dinosaurios, y las imposibilidades multiplicadas por cien o mil. Las casas de esta ciudad. Estas gentes.
Patetismo. Así me imaginaba la sucia cofradía de valientes antes de dar cara a la batalla por el mejor premio de la mejor empresa. Así se fundó Carnigie Hall: una hermosa mujer cantando, mientras a sus hermanos se los comen los buitres. Y el sacerdote-Newcastle-, dios le tenga en su santo reino.
Cuando me enojo me salen chispas por los ojos. Ya pues señora Blanca, hable cortito, no sea fresca. La carne, el chorizo, los continuos guiños de nuestros ilustres chilenos, muchedumbres de ilusos, ilusionistas, The Platters, ja! Pero basta ya de cosificaciones.
Aquí está el meollo: ir hacia un sitio no es lo mismo que pensar que se está realizando ese trayecto.
Pero, autos rojos, grises, personas con problemas de conciencia. Pobres espirituales, cardenales rosados sonrosándose, ahí estaba yo. ¿quién dijo eso? Dónde está esa función sujeto, ese remedo de psicoanalista, que hace ganar el pan diario, con el sudor de sus oídos a muchísimos profesionales del mundo Ψ. Penoso es ver que la mayor parte del poder, se encuentra atado a la parte bárbara de esta balanza. Pero, los burgueses y sus necesidades, ¿nunca aprenderemos a reconocerlas, y dejar que se reciclen? Claro, la neurosis impide, la negación está ahí: es el lenguaje:
Viejas lechugas nos molestarán
Y querremos acudir al toilette
Microbuses urbanos colapsados
En extinción
Nos trasladarán humillados
Pero estudios de universidades dirán:
El servicio funcionará en su óptimo en 6 meses.
Y ahí está de nuevo, mi memoria: the worst gift i’ve ever received.
domingo, septiembre 28, 2008
¿Por que aburrirse?
Es curiosa una disposición anímica que a veces me invade. Siento ansiedad por escapar. Se me ocurren varias vías a la vez. Deporte, caminar, culpa. Alcohol, tabaco e ilegales suaves. También música.
Finalmente termino cediendo. Leo algo. Navego por diferentes páginas de interacción social, información etc. Escribo un párrafo o dos, me agoto.
Eso me ocurre día tras día hace unos días. Me pregunto que ocurre, pero no sé dar pasos en ese sentido, porque rápidamente me veo frente a una decisión ya tomada. Y ahí pienso mucho rato, en la contradicción y sus eternas promesas de ambivalencias y dudas. Todo esto en medio de abundantes distracciones, dilaciones y retiradas. Todo el proceso finaliza en un par de párrafos que esencialmente son leídos en un par de ocasiones futuras, buscando un asomo de posibilidad de publicación. Pero no.
Entonces llego a pensar, escuchando canciones de Chet Baker, que estoy aburrido.