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viernes, septiembre 29, 2006

¿Self control o represión?

La verdad es fácil de contar. Estaba seguro de lo que hacía y pensaba en la forma de transmitir esa seguridad. Pensó que no existía más mundo que para él y que había que disfrutarlo al máximo. Ya era hora que liberara su ser, su esencia hacia donde fuese conducido por la misma. Ya no habría que soportar más espejos observando una y otra vez cada gesto y cada movimiento que se esperaba. Cada paso observado minuciosamente para caer siempre en el espacio esperado, sin salirse ni un ápice de lo trazado previamente. Y así envejecer pensando que logró contribuir en algo a cambiar la humanidad, en el sentido histórico que puede dársele al proceso evolutivo de la misma. Pero perdiendo de vista que ese conjunto de personas que habitan el planeta es irreductible a un concepto. Es pretender, solapadamente, guíar al ciudadano por la senda correcta. Pero inconcientemente transitar una huella marcada por otros. Y en el torbellino de señales que nos siguen desde el pasado, se revela la libertad, enmascarada tras toda actividad humana, escondida pidiendo que la dejen tranquila, para poder reposar y dejar que la sociedad construya sus monumentos a la civilización. Sus metas de desarrollo, igualdad y equidad. Pero todo esto construido sobre el reflejo del deber ser, que palidece ante la verdad del ser. Verdad que ahora es llamada inmoralidad.

viernes, septiembre 22, 2006



El mundo ya no es como lo imaginaron otros para nosotros

Más contacto y más allá.

Que duda cabe que somos más que seres de carne y hueso. Bah. Demasiado obvio. Se endurece el juicio contra uno mismo. Los pensamientos reinciden una y otra vez. Se cumplen las premisas de los Lacanianos. Freudianos debiéramos decir. Bah. Paja y Paja. El pajeo de otros es el sebo de mi divagación. Repetición y diferencia. Las bases del análisis en estética. Bah. Esa categoría de análisis es demasiado triste. Si se llega a colegir algún dato a partir de ella es para corroborar lo que uno ya sabe desde pequeño.
Es todo este circo miserable. Circo pobre. Danzarines de un espectáculo maldito. Mala clase. Llorón y pasado de moda. Ah.

jueves, septiembre 21, 2006

Hablando en lenguas

Desde hace unas semanas que tengo sueños inconclusos. Veo reuniones a las que llegan solo algunas personas, diálogos inconclusos, consecuencias no asumidas, etc. Esto se ha trasladado de algún modo a mi propia existencia cotidiana. Mi inseguridad me doblega constantemente. Me he transformado en un mimo o más bien un espejo del lenguaje que recibo. Esto tiene una explicación: incapaz de continuar recalcitrando, me repliego sobre el diálogo lechoso del otro, de modo de acomodar mi esperanza a lo que es y dejo de soñar. Pragmatico-leninista total.
Ah!
Pero que carajo!Hay cosas que me gustan más que estar constantemente parloteando o murmujenado como un chiquillo. Claro. Esas cosas que no pueden ser dichas por una imposibilidad verbal de dar cuenta a cabalidad de la realidad. Bah!No me gusta seguir esta línea de pensamiento. Me contradigo hasta en los sueños. Ojalá no existiese tanto lodo ni tanto hedor. Mi boca. Mi rostro compungido ya está agotado. Los músculos de la cara están contraidos permanentemente en actitud receptiva. Mi liderazgo se canaliza en células tumorales que combaten lisa y llanamente contra mis killers.